viernes, 31 de agosto de 2012

Paso del mito al logos. Ortega y Comte.


1. Introducción.

El siguiente trabajo consistirá en el paso del mito al logos, elección decidida por el
carácter primordial que tiene en la vida del hombre, pues ha sido el primer paso y, quizás por ello el
mas fundamental, en el cambio de una situación social de creencias pre-científicas, míticas y
religiosas que se tenía sobre el hombre y el cosmos, y su conversión a una sociedad racional y
científica. Examinando como pudo elaborarse dicho cambio tan esencial para el hombre pues, creo
de importancia dicho proceso porque sólo a partir de aquel momento pudo empezar un proceso de
evolución que, en términos muy avanzados y en cierto modo sin comparación, sigue hasta nuestros
días. Para ello, nos centraremos en el resumen del libro Ideas y creencias de Ortega y Gasset,
aunque antes de ese punto definiremos lo que debemos entender por mitos y por logos, para
finalmente centrarnos en la visión del filósofo Auguste Comte, a modo comparativo con Ortega y
poder llegar a una conclusión.

2. Aclaraciones sobre los términos mito y logos.

La palabra mito, aparte de su aceptación común de relato, se puede distinguir tres
significados del termino en la historia:
-La primera, es su consideración como producto inferior o deformado de la actividad intelectual. Al
mito se le atribuyo, en este sentido, la verosimilitud frente a la verdad propia de los productos
genuinos del entendimiento.
-La segunda aceptación de mito es aquella según la cual es una forma autónoma de pensamiento y
de vida, en este sentido el mito tiene una función originaria y se coloca en un plano de igual
dignidad que el entendimiento.

          “Que las fabulas en su origen fueron narraciones verdaderas y rigurosas las cuales
          nacieron inconveniente en la mayoría de los casos y por ello luego se hicieron
          impropias, y por lo tanto alteradas”
                                                                               G. Vico.

La verdad del mito, es por lo tanto, una verdad autentica frente a la verdad intelectual corrompida.
-La tercera concepción de mito es su moderna y actual teoría sociológica, donde es visto como una
consideración retrospectiva de los elementos fundamentales de la cultura de un grupo.
La palabra logos, por el contrario, la podemos traducir tradicionalmente como razón, palabra
y unidad cósmica en algunos casos. Así, podemos encontrar los siguientes significados
fundamentales:
-Como guía autónoma del hombre en todos los campos en los que es posible una investigación. En
este sentido es una facultad propia del hombre y lo que le hace ser distintivo frente al resto de los
animales.
-Otra aceptación es su relación como fundamento del ser.
-Podemos encontrar también su significado que como argumento o prueba para discutir una teoría
defendida.
-Y por último, su significado como relación en sentido matemático.
En el trabajo que realizamos trataremos, como mito una aceptación de éste donde se vincule
por un lado: su papel fundamental en los comienzos de la vida, es decir, su nacimiento originario
como una forma de pensamiento y de vida en forma de relato donde se daban explicaciones religiosas sobre el origen del cosmos y de la vida humana; y por otro lado: su carácter inferior a la
vida intelectual, la cual es la superación mediante la razón del mito.
Y por logos consideraremos su primer significado dado anteriormente, ello es en relación a
la especial característica que proporciona al hombre, situándolo como un grado superior de vida,
pues tiene un conocimiento racional y fiable a cerca de los fenómenos del mundo.

3. Ortega y Gasset: Ideas y creencias. “Pensar en las cosas” y “contar
con ellas”.

Una vez visto los términos de mitos y logos, pasando por sus varias consideraciones y
aclarando cual de ellas es la apropiada tomar en nuestro caso, debemos pasar a una breve recesión
sobre lo que será el eje central de nuestro trabajo, el libro Ideas y creencias de Ortega y Gasset,
como hemos indicado al principio del trabajo.
Para comenzar, es conveniente aclarar que según Ortega, en el hombre podemos encontrar
dos tipos de ideas, y por lo tanto para comprenderlo a el y a su vida debemos averiguar cuales de
estos dos tipos de ideas son los pilares fundamentales de su vida, esta tarea no es nada sencilla
según nos asegura nuestro autor.
Uno de los tipos de ideas que conforman al hombre son las creencias, las cuales son los
cimientos básicos sobre los que el hombre realiza su vida y, que como consecuencia, constituyen la
vida de cualquier hombre. Por lo tanto, debemos admitir que no hay ninguna vida humana que no
este constituida por ciertas creencias básicas y montada sobre ellas. En este sentido debemos
admitir que dichas creencias le son dadas al hombre por herencia de la historia y por lo tanto,
pre-existen a cualquier hombre.
Por otro lado, encontramos el otro tipo de ideas que el hombre tiene y son las ocurrencias,
éstas surgen como originales en cualquier hombre, son las ideas que conocemos como las teorías
científicas, la poesía, o cualquier actividad intelectual donde el hombre sea el artífice de dicha ideas,
aunque se vea influido por otros sujetos. Ahora ya no hablamos de unas ideas que pre-existen al
hombre y que éste las recibe como herencia de la historia, mas bien sucede todo lo contrario, ahora
afirmamos que evidentemente el hombre estaba ya ahí antes de que se le ocurriese o adoptase dicha
idea.
Vemos como consecuencia de la comparación entre las creencias y las ocurrencias, que entre
ambas existe una diferenciación en el origen, puesto que la creencia, es hereditaria y el hombre la
acepta sin cuestionarla en ningún momento, mientras que la ocurrencia, es originaria del hombre, es
producto de su intelecto y por lo tanto hay una vida que pre-existe a la idea. Pero no solo el origen
es el único factor distintivo entre estas ideas del hombre, también su función es radicalmente
distinta. Las creencias forman nuestra vida, son ideas que no discutimos, ni propagamos, ni
sostenemos, sino que ocurre todo lo contrario, ellas operan ya en nuestro fondo al pensar el hombre,
son como dice Ortega estas ideas, las creencias, son “la tierra firme” donde el hombre se encuentra
y por lo tanto constituyen el continente de nuestras vidas y por ello se puede llegar a afirmar que no
son ideas que tenemos, sino todo lo contrario son ideas que somos. Sin embargo, las ocurrencias
son ideas que sostenemos, que discutimos e intentamos propagar.
Como derivación de esto podemos decir que el hombre sostiene sus ocurrencias, mientras
que las creencias son las que sostiene al hombre y además por el carácter fundamental de las creencias, decimos que para el hombre la realidad de estas dos ideas son problemáticas, puesto que
las ocurrencias tienen un segundo lugar en su vida formando una realidad virtual, y por el contrario
las creencias son la base de la vida de un hombre y en este sentido las creencias se confunden para
nosotros con la realidad misma.
“Entre nosotros y nuestras ideas hay siempre una distancia infranqueable:
la que va de lo real a lo imaginario.”
Ortega y Gasset.
Por todo ello, para conocer a un hombre debemos conocer sus creencias, la base de su vida y
no sus ocurrencias, ya que el hombre en la mayoría de los casos no vive según sus ocurrencias sino
que vive en función de sus creencias.
El problema surge cuando dos creencias se oponen y forman un profundo agujero en el
hombre, dejando esa parte de su vida al aire, destapada y frágil, dice Ortega que es entonces cuando
el hombre “cae en un mar de dudas” puesto que todo el sistema de creencias que formaban sus vida
se derrumba, dejando al hombre sin sostenimiento en la vida. Ante esta situación el hombre no sabe
que hacer porque la duda verdadera, que no es simple método para llegar a algo, es la otra cara de la
creencia, es decir, también en la duda se está y, se está en una actitud de miedo, de abismo y que
tiene un carácter terrible para el hombre.
Es entonces cuando el entendimiento y las ocurrencias del hombre operan en su vida para
poder sacar a éste del “mar de dudas” y volverlo a llevar a “tierra firme” ya que en los agujeros que
dejan las creencias en el hombre, surgen las ideas propiamente dichas, es decir, las ocurrencias y
son ellas las que vuelven a llevar al hombre a “tierra firme” sacándolo del carácter fatalista que ha
adoptado su vida al perder su pilar fundamental. En este sentido la creencia mas fuerte que tiene el
hombre es la creencia en su razón y en su entendimiento, y gracias a las ocurrencias el hombre
puede continuar su vida tranquilamente.

4. Auguste Comte y su ley de los tres estados.

Según Comte en su teoría de los 3 estado, todas nuestras reflexiones tienen que pasar
inevitablemente por tres estados teóricos diferentes: teológico, metafísico y positivo.
El primer y segundo estado debe ser concebido provisional y únicamente tomados como
preparatorios y transitorios para podernos conducir al tercer estado que es donde radica el régimen
definitivo de la razón humana.
Estado teológico: en dicho estado todas las especulaciones del hombre manifiestan
espontáneamente una predilección por las cuestiones insolubles por los temas mas radicalmente
inaccesible a toda investigación decisiva, pero está en plena armonía con la verdadera situación
inicial de nuestra inteligencia humana, pues está todavía por debajo de los mas sencillos problemas
científicos y por el contrario busca el origen de toda realidad, es decir, las causas primeras de todo
fenómeno. Para entender bien el espiritu teológico no hay que limitarlo a consideración en su ultima
fase, por lo que es necesario conocer al conjunto de su marcha natural, a fin de apreciar su
fundamental identidad bajo tres formas principales:
-1. El fetichismo: es la mas inmediata, y consiste sobretodo en a tribuir a los cuerpos exteriores una
vida esencialmente análoga a la nuestra, pero mas enérgica. La adoración de los astros caracteriza el
grado mas elevado de esta primera fase. Aunque esta primera forma de filosofía teológica se
encuentra con evidencia en la historia intelectual de todas nuestras sociedades, hoy ya no domina directamente mas que en la menos numerosa de las tres grandes razas que componen nuestra
especie.
-2. El politeísmo: segunda fase del primer estado confundido por los modernos con el estado
precedente. La filosofía inicial experimenta aquí la mas profunda transformación que pueda regirse
en el conjunto de su destino real que al fin se retira la vida a los objetos materiales. En esta fase es
donde hay que estudiar como hay que estudiar el espiritu teológico que se desarrolla en ella con una
plenitud y una homogeneidad ulteriormente imposible.
-3. El monoteismo, tercera fase del la teología donde comienza la declinación de la filosofía inicial
que aunque conserva una gran fluencia social, sufre desde entonces una rápida decadencia
intelectual, por una consecuencia espontanea de esa simplificación característica en la que la razón
viene a restringir cada vez mas el dominio anterior de la imaginación dejando desarrollarse al
sentimiento universal de la sujeción necesario de todos los fenómenos naturales bajo leyes
invariables.
Tal es el afortunado privilegio de los principios teológicos que la inteligencia humana no podría
desarrollarse ni salir de su torpeza inicial pues han permitido preparar gradualmente un mejor orden
lógico.
Estado metafísico: régimen inicial que difiere demasiado en todos los aspectos del que
corresponde a la virilidad mental para que el transito gradual de uno a otro pudiera operarse. Tal es
la participación especial del estado metafísico en la evolución de nuestra inteligencia que mas
avenida con todo cambio brusco puede elevarse casi insensiblemente del estado teológico. Las
especulaciones dominantes han conservado aquí el mismo carácter de tendencia habitual a los
conocimientos absolutos, sufriendo una ligera transformación aunque notable por otro lado, donde
la metafísica como la teología trata sobre todo explicar la naturaleza intima de los seres, el origen y
el destino de las cosas pero en lugar de operar con los agentes sobrenaturales los reemplaza por
entidades personificadas cuyo uso verdaderamente característico ha permitido designarla con el
nombre de ontología. La metafísico no es mas que una especie de teología gradualmente debilitada
por simplificaciones disolventes que le quitan espontáneamente el poder directo de impedir el
desarrollo especial de las concepciones positivas aunque dejándose la aptitud provisional para
mantener un cierto ejercicio indispensable del espiritu de generalización. El carácter metafísico se
encuentra siempre por su carácter contradictorio en una inevitable alternativa de tender a una vana
restauración del estado teológico. Se puede asegurar que si la razón publica no la hubiera eliminado
hace mucho tiempo por ciertas razones fundamentales, subsistirían esencialmente las insensatas
dudas que suscito hace 20 siglos sobre la existencia de los cuerpos exteriores
El estado positivo o real: después de los ejercicios preparatorios, que han comprobado la
inanidad radical de las explicaciones vagas y arbitrarias propias de la filosofía inicial, el espiritu
humano renuncia en lo sucesivo a las indagaciones absolutas que no convenían mas que a su
infancia. La lógica especulativa había consistido hasta entonces en razonar de manera mas o menos
sutil sobre principios confusos. La pura imaginación pierde así su antigua supremacía mental y se
subordina a la observación, constituyendo un estado lógico plenamente normal, sin dejar de ejercer
en las especulaciones positivas un oficio tan capital como inagotable.
La revolución mental que constituye la virilidad de nuestra inteligencia consiste esencialmente en
sustituir en todo la inaccesible determinación de las causas propiamente dichas, por la simple
averiguación de leyes. 


5. Conclusión.

Para finalizar, podríamos entender la teoría de Ortega y Gasset viendo las creencias como las
ideas que conforman una sociedad que rige su conducta en base a los mitos y, las ocurrencias como
las sociedades que han dado el paso del mitos al logos y se sitúan en este último. Siendo así, dicho
autor afirmará que el paso del mitos al logos se produce como sustitución instantánea, sin que haya
una necesidad de algún paso intermedio donde mitos y logos estén conviviendo entre ellos, pues si
en cualquier caso existiese algún paso intermedio no sería una convivencia entre ellos, sino que en
todo caso se trataría de la duda que arranca del hombre la incertidumbre y la desesperación y por lo
tanto, en ese instante de la vida de un hombre no habría ni mitos ni logos.
Situándonos todavía en la visión de Ortega podemos entender, como consecuencia de todo
lo analizado anteriormente que, dentro de este aspecto el mitos sería lo que hemos definido al
principio del trabajo como aceptación de forma autónoma del pensamiento y de la vida, que tiene su
función originaria y es tan digno como el logos; puesto que es el pilar donde los hombres se apoyan
para poder continuar su vida y, en este sentido podemos afirmar ( al igual que lo hace Ortega) que,
respecto a lo que suponen las creencias en nuestra vida, es una ingratitud por parte del hombre
rechazar su historia, negando todo el pensamiento heredado y creyéndose capaz de vivir únicamente
en función de sus ocurrencias y, por ello negar u olvidar no significa otra cosa que la
rebarbarización del hombre, porque como dirá Giambattista Vico “ La naturaleza de las cosas es su
nacimiento”.
El otro punto de vista expuesto, el de Auguste Comte, nos afirma una transición entre mitos
y logos, negando el paso de golpe que expone Ortega, pues según concibe él dicho paso, el hombre
estaría inicialmente en un estado teológico que se identificaría con el estado donde predomina en la
vida del hombre el mito, y finalmente se llegaría al último estado donde predomina el conocimiento
científico, pero para ello existiría entre ambos un estado intermedio que se denominaría metafísico
donde el hombre perseguiría los mismos fines que en el teológico pero sin las referencias religiosas.
Por ello, el cambio de una mentalidad religiosa a otra racional, no se produce de golpe,
como parece expresar la idea “ del milagro griego” y que afirma Ortega, sino que sería todo un
tramite en la vida del hombre que necesita la superación de los dos primeros estadios para poder
llegar al ultimo y definitivo. Al igual que anteriormente en la visión que nos ofrecía el filósofo
español hemos relacionado el mito con su carácter primordial en la vida del hombre y por
consecuencia de igual dignidad que el mito, podemos ahora afirmar, que bajo la perspectiva de
Comte el mito sería visto como la primera interpretación dada, es decir, como inferior respecto a la
vida intelectual, es decir respecto al logos.
Para concluir, decir algo que es de suponer y es que no solo se han dado estas visiones a lo
largo de la historia sino que hay muchas teorías acerca de la transición del mito al logos en la
conciencia humana, algunas de ellas son las del historiador Cornford, Luc Ferry, J.P. Vernant,
Schuhl, etc. Por lo que vemos que existen muchas tesis parciales que no solucionan la totalidad del
problema plateado y, quizás una posible solución sería la dialéctica hegeliana donde no negamos
ninguna y dentro de unos límites unas tesis se complementarían con otras pues todas tendrían parte
de razón. En nuestro caso en particular, afirmamos sin pecar de adanismo que podríamos unificar
las dos visiones expuestas, pues dicho del mito al logos no tendría porque ser un proceso tan radical
como el afirmado por Ortega, por sustitución del todo a la nada y de la nada al todo, sino que podría
ser un proceso de integración como el que afirma Comte, el cual se daría por un enfrentamiento
entre las creencias primarias del hombre, las cuales pasarían a ser insuficientes para el hombre y se
da el paso al logos donde las ocurrencias al igual que en el pensamiento de Ortega saldrían a salvar la vida y la dirección del hombre. Así solo aquel hombre que se esfuerce en reflexionar a cerca de el
mismo entenderá su vida y podría afirmarse la frase de Ortega “Solo me fío de las personas que
hacen verdadera filosofía.”


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