viernes, 31 de agosto de 2012

Paso del mito al logos. Ortega y Comte.


1. Introducción.

El siguiente trabajo consistirá en el paso del mito al logos, elección decidida por el
carácter primordial que tiene en la vida del hombre, pues ha sido el primer paso y, quizás por ello el
mas fundamental, en el cambio de una situación social de creencias pre-científicas, míticas y
religiosas que se tenía sobre el hombre y el cosmos, y su conversión a una sociedad racional y
científica. Examinando como pudo elaborarse dicho cambio tan esencial para el hombre pues, creo
de importancia dicho proceso porque sólo a partir de aquel momento pudo empezar un proceso de
evolución que, en términos muy avanzados y en cierto modo sin comparación, sigue hasta nuestros
días. Para ello, nos centraremos en el resumen del libro Ideas y creencias de Ortega y Gasset,
aunque antes de ese punto definiremos lo que debemos entender por mitos y por logos, para
finalmente centrarnos en la visión del filósofo Auguste Comte, a modo comparativo con Ortega y
poder llegar a una conclusión.

2. Aclaraciones sobre los términos mito y logos.

La palabra mito, aparte de su aceptación común de relato, se puede distinguir tres
significados del termino en la historia:
-La primera, es su consideración como producto inferior o deformado de la actividad intelectual. Al
mito se le atribuyo, en este sentido, la verosimilitud frente a la verdad propia de los productos
genuinos del entendimiento.
-La segunda aceptación de mito es aquella según la cual es una forma autónoma de pensamiento y
de vida, en este sentido el mito tiene una función originaria y se coloca en un plano de igual
dignidad que el entendimiento.

          “Que las fabulas en su origen fueron narraciones verdaderas y rigurosas las cuales
          nacieron inconveniente en la mayoría de los casos y por ello luego se hicieron
          impropias, y por lo tanto alteradas”
                                                                               G. Vico.

La verdad del mito, es por lo tanto, una verdad autentica frente a la verdad intelectual corrompida.
-La tercera concepción de mito es su moderna y actual teoría sociológica, donde es visto como una
consideración retrospectiva de los elementos fundamentales de la cultura de un grupo.
La palabra logos, por el contrario, la podemos traducir tradicionalmente como razón, palabra
y unidad cósmica en algunos casos. Así, podemos encontrar los siguientes significados
fundamentales:
-Como guía autónoma del hombre en todos los campos en los que es posible una investigación. En
este sentido es una facultad propia del hombre y lo que le hace ser distintivo frente al resto de los
animales.
-Otra aceptación es su relación como fundamento del ser.
-Podemos encontrar también su significado que como argumento o prueba para discutir una teoría
defendida.
-Y por último, su significado como relación en sentido matemático.
En el trabajo que realizamos trataremos, como mito una aceptación de éste donde se vincule
por un lado: su papel fundamental en los comienzos de la vida, es decir, su nacimiento originario
como una forma de pensamiento y de vida en forma de relato donde se daban explicaciones religiosas sobre el origen del cosmos y de la vida humana; y por otro lado: su carácter inferior a la
vida intelectual, la cual es la superación mediante la razón del mito.
Y por logos consideraremos su primer significado dado anteriormente, ello es en relación a
la especial característica que proporciona al hombre, situándolo como un grado superior de vida,
pues tiene un conocimiento racional y fiable a cerca de los fenómenos del mundo.

3. Ortega y Gasset: Ideas y creencias. “Pensar en las cosas” y “contar
con ellas”.

Una vez visto los términos de mitos y logos, pasando por sus varias consideraciones y
aclarando cual de ellas es la apropiada tomar en nuestro caso, debemos pasar a una breve recesión
sobre lo que será el eje central de nuestro trabajo, el libro Ideas y creencias de Ortega y Gasset,
como hemos indicado al principio del trabajo.
Para comenzar, es conveniente aclarar que según Ortega, en el hombre podemos encontrar
dos tipos de ideas, y por lo tanto para comprenderlo a el y a su vida debemos averiguar cuales de
estos dos tipos de ideas son los pilares fundamentales de su vida, esta tarea no es nada sencilla
según nos asegura nuestro autor.
Uno de los tipos de ideas que conforman al hombre son las creencias, las cuales son los
cimientos básicos sobre los que el hombre realiza su vida y, que como consecuencia, constituyen la
vida de cualquier hombre. Por lo tanto, debemos admitir que no hay ninguna vida humana que no
este constituida por ciertas creencias básicas y montada sobre ellas. En este sentido debemos
admitir que dichas creencias le son dadas al hombre por herencia de la historia y por lo tanto,
pre-existen a cualquier hombre.
Por otro lado, encontramos el otro tipo de ideas que el hombre tiene y son las ocurrencias,
éstas surgen como originales en cualquier hombre, son las ideas que conocemos como las teorías
científicas, la poesía, o cualquier actividad intelectual donde el hombre sea el artífice de dicha ideas,
aunque se vea influido por otros sujetos. Ahora ya no hablamos de unas ideas que pre-existen al
hombre y que éste las recibe como herencia de la historia, mas bien sucede todo lo contrario, ahora
afirmamos que evidentemente el hombre estaba ya ahí antes de que se le ocurriese o adoptase dicha
idea.
Vemos como consecuencia de la comparación entre las creencias y las ocurrencias, que entre
ambas existe una diferenciación en el origen, puesto que la creencia, es hereditaria y el hombre la
acepta sin cuestionarla en ningún momento, mientras que la ocurrencia, es originaria del hombre, es
producto de su intelecto y por lo tanto hay una vida que pre-existe a la idea. Pero no solo el origen
es el único factor distintivo entre estas ideas del hombre, también su función es radicalmente
distinta. Las creencias forman nuestra vida, son ideas que no discutimos, ni propagamos, ni
sostenemos, sino que ocurre todo lo contrario, ellas operan ya en nuestro fondo al pensar el hombre,
son como dice Ortega estas ideas, las creencias, son “la tierra firme” donde el hombre se encuentra
y por lo tanto constituyen el continente de nuestras vidas y por ello se puede llegar a afirmar que no
son ideas que tenemos, sino todo lo contrario son ideas que somos. Sin embargo, las ocurrencias
son ideas que sostenemos, que discutimos e intentamos propagar.
Como derivación de esto podemos decir que el hombre sostiene sus ocurrencias, mientras
que las creencias son las que sostiene al hombre y además por el carácter fundamental de las creencias, decimos que para el hombre la realidad de estas dos ideas son problemáticas, puesto que
las ocurrencias tienen un segundo lugar en su vida formando una realidad virtual, y por el contrario
las creencias son la base de la vida de un hombre y en este sentido las creencias se confunden para
nosotros con la realidad misma.
“Entre nosotros y nuestras ideas hay siempre una distancia infranqueable:
la que va de lo real a lo imaginario.”
Ortega y Gasset.
Por todo ello, para conocer a un hombre debemos conocer sus creencias, la base de su vida y
no sus ocurrencias, ya que el hombre en la mayoría de los casos no vive según sus ocurrencias sino
que vive en función de sus creencias.
El problema surge cuando dos creencias se oponen y forman un profundo agujero en el
hombre, dejando esa parte de su vida al aire, destapada y frágil, dice Ortega que es entonces cuando
el hombre “cae en un mar de dudas” puesto que todo el sistema de creencias que formaban sus vida
se derrumba, dejando al hombre sin sostenimiento en la vida. Ante esta situación el hombre no sabe
que hacer porque la duda verdadera, que no es simple método para llegar a algo, es la otra cara de la
creencia, es decir, también en la duda se está y, se está en una actitud de miedo, de abismo y que
tiene un carácter terrible para el hombre.
Es entonces cuando el entendimiento y las ocurrencias del hombre operan en su vida para
poder sacar a éste del “mar de dudas” y volverlo a llevar a “tierra firme” ya que en los agujeros que
dejan las creencias en el hombre, surgen las ideas propiamente dichas, es decir, las ocurrencias y
son ellas las que vuelven a llevar al hombre a “tierra firme” sacándolo del carácter fatalista que ha
adoptado su vida al perder su pilar fundamental. En este sentido la creencia mas fuerte que tiene el
hombre es la creencia en su razón y en su entendimiento, y gracias a las ocurrencias el hombre
puede continuar su vida tranquilamente.

4. Auguste Comte y su ley de los tres estados.

Según Comte en su teoría de los 3 estado, todas nuestras reflexiones tienen que pasar
inevitablemente por tres estados teóricos diferentes: teológico, metafísico y positivo.
El primer y segundo estado debe ser concebido provisional y únicamente tomados como
preparatorios y transitorios para podernos conducir al tercer estado que es donde radica el régimen
definitivo de la razón humana.
Estado teológico: en dicho estado todas las especulaciones del hombre manifiestan
espontáneamente una predilección por las cuestiones insolubles por los temas mas radicalmente
inaccesible a toda investigación decisiva, pero está en plena armonía con la verdadera situación
inicial de nuestra inteligencia humana, pues está todavía por debajo de los mas sencillos problemas
científicos y por el contrario busca el origen de toda realidad, es decir, las causas primeras de todo
fenómeno. Para entender bien el espiritu teológico no hay que limitarlo a consideración en su ultima
fase, por lo que es necesario conocer al conjunto de su marcha natural, a fin de apreciar su
fundamental identidad bajo tres formas principales:
-1. El fetichismo: es la mas inmediata, y consiste sobretodo en a tribuir a los cuerpos exteriores una
vida esencialmente análoga a la nuestra, pero mas enérgica. La adoración de los astros caracteriza el
grado mas elevado de esta primera fase. Aunque esta primera forma de filosofía teológica se
encuentra con evidencia en la historia intelectual de todas nuestras sociedades, hoy ya no domina directamente mas que en la menos numerosa de las tres grandes razas que componen nuestra
especie.
-2. El politeísmo: segunda fase del primer estado confundido por los modernos con el estado
precedente. La filosofía inicial experimenta aquí la mas profunda transformación que pueda regirse
en el conjunto de su destino real que al fin se retira la vida a los objetos materiales. En esta fase es
donde hay que estudiar como hay que estudiar el espiritu teológico que se desarrolla en ella con una
plenitud y una homogeneidad ulteriormente imposible.
-3. El monoteismo, tercera fase del la teología donde comienza la declinación de la filosofía inicial
que aunque conserva una gran fluencia social, sufre desde entonces una rápida decadencia
intelectual, por una consecuencia espontanea de esa simplificación característica en la que la razón
viene a restringir cada vez mas el dominio anterior de la imaginación dejando desarrollarse al
sentimiento universal de la sujeción necesario de todos los fenómenos naturales bajo leyes
invariables.
Tal es el afortunado privilegio de los principios teológicos que la inteligencia humana no podría
desarrollarse ni salir de su torpeza inicial pues han permitido preparar gradualmente un mejor orden
lógico.
Estado metafísico: régimen inicial que difiere demasiado en todos los aspectos del que
corresponde a la virilidad mental para que el transito gradual de uno a otro pudiera operarse. Tal es
la participación especial del estado metafísico en la evolución de nuestra inteligencia que mas
avenida con todo cambio brusco puede elevarse casi insensiblemente del estado teológico. Las
especulaciones dominantes han conservado aquí el mismo carácter de tendencia habitual a los
conocimientos absolutos, sufriendo una ligera transformación aunque notable por otro lado, donde
la metafísica como la teología trata sobre todo explicar la naturaleza intima de los seres, el origen y
el destino de las cosas pero en lugar de operar con los agentes sobrenaturales los reemplaza por
entidades personificadas cuyo uso verdaderamente característico ha permitido designarla con el
nombre de ontología. La metafísico no es mas que una especie de teología gradualmente debilitada
por simplificaciones disolventes que le quitan espontáneamente el poder directo de impedir el
desarrollo especial de las concepciones positivas aunque dejándose la aptitud provisional para
mantener un cierto ejercicio indispensable del espiritu de generalización. El carácter metafísico se
encuentra siempre por su carácter contradictorio en una inevitable alternativa de tender a una vana
restauración del estado teológico. Se puede asegurar que si la razón publica no la hubiera eliminado
hace mucho tiempo por ciertas razones fundamentales, subsistirían esencialmente las insensatas
dudas que suscito hace 20 siglos sobre la existencia de los cuerpos exteriores
El estado positivo o real: después de los ejercicios preparatorios, que han comprobado la
inanidad radical de las explicaciones vagas y arbitrarias propias de la filosofía inicial, el espiritu
humano renuncia en lo sucesivo a las indagaciones absolutas que no convenían mas que a su
infancia. La lógica especulativa había consistido hasta entonces en razonar de manera mas o menos
sutil sobre principios confusos. La pura imaginación pierde así su antigua supremacía mental y se
subordina a la observación, constituyendo un estado lógico plenamente normal, sin dejar de ejercer
en las especulaciones positivas un oficio tan capital como inagotable.
La revolución mental que constituye la virilidad de nuestra inteligencia consiste esencialmente en
sustituir en todo la inaccesible determinación de las causas propiamente dichas, por la simple
averiguación de leyes. 


5. Conclusión.

Para finalizar, podríamos entender la teoría de Ortega y Gasset viendo las creencias como las
ideas que conforman una sociedad que rige su conducta en base a los mitos y, las ocurrencias como
las sociedades que han dado el paso del mitos al logos y se sitúan en este último. Siendo así, dicho
autor afirmará que el paso del mitos al logos se produce como sustitución instantánea, sin que haya
una necesidad de algún paso intermedio donde mitos y logos estén conviviendo entre ellos, pues si
en cualquier caso existiese algún paso intermedio no sería una convivencia entre ellos, sino que en
todo caso se trataría de la duda que arranca del hombre la incertidumbre y la desesperación y por lo
tanto, en ese instante de la vida de un hombre no habría ni mitos ni logos.
Situándonos todavía en la visión de Ortega podemos entender, como consecuencia de todo
lo analizado anteriormente que, dentro de este aspecto el mitos sería lo que hemos definido al
principio del trabajo como aceptación de forma autónoma del pensamiento y de la vida, que tiene su
función originaria y es tan digno como el logos; puesto que es el pilar donde los hombres se apoyan
para poder continuar su vida y, en este sentido podemos afirmar ( al igual que lo hace Ortega) que,
respecto a lo que suponen las creencias en nuestra vida, es una ingratitud por parte del hombre
rechazar su historia, negando todo el pensamiento heredado y creyéndose capaz de vivir únicamente
en función de sus ocurrencias y, por ello negar u olvidar no significa otra cosa que la
rebarbarización del hombre, porque como dirá Giambattista Vico “ La naturaleza de las cosas es su
nacimiento”.
El otro punto de vista expuesto, el de Auguste Comte, nos afirma una transición entre mitos
y logos, negando el paso de golpe que expone Ortega, pues según concibe él dicho paso, el hombre
estaría inicialmente en un estado teológico que se identificaría con el estado donde predomina en la
vida del hombre el mito, y finalmente se llegaría al último estado donde predomina el conocimiento
científico, pero para ello existiría entre ambos un estado intermedio que se denominaría metafísico
donde el hombre perseguiría los mismos fines que en el teológico pero sin las referencias religiosas.
Por ello, el cambio de una mentalidad religiosa a otra racional, no se produce de golpe,
como parece expresar la idea “ del milagro griego” y que afirma Ortega, sino que sería todo un
tramite en la vida del hombre que necesita la superación de los dos primeros estadios para poder
llegar al ultimo y definitivo. Al igual que anteriormente en la visión que nos ofrecía el filósofo
español hemos relacionado el mito con su carácter primordial en la vida del hombre y por
consecuencia de igual dignidad que el mito, podemos ahora afirmar, que bajo la perspectiva de
Comte el mito sería visto como la primera interpretación dada, es decir, como inferior respecto a la
vida intelectual, es decir respecto al logos.
Para concluir, decir algo que es de suponer y es que no solo se han dado estas visiones a lo
largo de la historia sino que hay muchas teorías acerca de la transición del mito al logos en la
conciencia humana, algunas de ellas son las del historiador Cornford, Luc Ferry, J.P. Vernant,
Schuhl, etc. Por lo que vemos que existen muchas tesis parciales que no solucionan la totalidad del
problema plateado y, quizás una posible solución sería la dialéctica hegeliana donde no negamos
ninguna y dentro de unos límites unas tesis se complementarían con otras pues todas tendrían parte
de razón. En nuestro caso en particular, afirmamos sin pecar de adanismo que podríamos unificar
las dos visiones expuestas, pues dicho del mito al logos no tendría porque ser un proceso tan radical
como el afirmado por Ortega, por sustitución del todo a la nada y de la nada al todo, sino que podría
ser un proceso de integración como el que afirma Comte, el cual se daría por un enfrentamiento
entre las creencias primarias del hombre, las cuales pasarían a ser insuficientes para el hombre y se
da el paso al logos donde las ocurrencias al igual que en el pensamiento de Ortega saldrían a salvar la vida y la dirección del hombre. Así solo aquel hombre que se esfuerce en reflexionar a cerca de el
mismo entenderá su vida y podría afirmarse la frase de Ortega “Solo me fío de las personas que
hacen verdadera filosofía.”


La razón según L. Polo


En la primera parte del trabajo nos centraremos en la concepción poliana de la razón y sus
características particulares, mientras que en la segunda parte nos centraremos en su forma de
proceder para conocer.
Empezamos diciendo que la razón es un método para ir aumentando progresivamente
nuestro conocimiento sobre la realidad, pues a partir del abstracto, que es lo que nosotros
conceptualizamos de la realidad, la razón busca los principios de este para poder devolverlo a la
realidad. Este modo de conocer llevado a cabo por la razón, donde se retrocede a los principios del
abstracto, es distinto a la otra forma de conocimiento del hombre, que es la negación donde se
avanza a partir del abstracto creando leyes. Por lo tanto, tenemos de formas de conocimiento a partir
del abstracto: la razón y la negación de las cuales será superior la razón y por ello nos dedicaremos
a ella todo el trabajo.
Leonardo Polo tiene una visión muy particular sobre la razón humana, pues afirma que en
esta se da una dualidad que tenemos que cuidar, esta dualidad se da entre el razonamiento y el
abandono del límite mental que es una aportación de este autor. El límite mental es entendido por
Polo como la finitud que tiene nuestro conocimiento para poder conocer la realidad, y ese límite de
conocimiento es lo que tenemos que abandonar, para ello tenemos que saber cual es el límite y a
partir de hay superarlo e ir a mas. Si no se cuida esa dualidad entre el razonamiento y el abandono
del límite mental, la razón estaría bajo el poder del razonamiento porque es superior. Por lo tanto
como vemos, el tema de la razón es el conocimiento racional de la realidad, pero cuando decimos
conocimiento racional de la realidad, no pensamos en el conocimiento de las matemáticas, de la
lógica, etc. (aunque es respetado, ya que nos ayuda a entender la realidad aportando conocimiento)
y, además el término realidad no está refiriéndose únicamente a la realidad sensible, pues la realidad
es física pero en algunos caso no es sensible, y es lo que conocemos con el abandono de dicho
límite mental.
Como hemos ido diciendo, el hombre encuentra los principio del abstracto razonando, pero
no por eso todos los razonamientos y, todas las deducciones del hombre son lógicos/as porque como
se ha dicho en el párrafo anterior hay aspectos de la realidad que son infralógicos, como puede ser
la luz ultra-violeta o los sonidos ultra-sónicos, por ejemplo.
Pero, esta pugna entre el logos y el abandono del límite mental y ademas, entre la realidad física y
lógica como consecuencia, necesita un ejercicio por parte del hombre y un trabajo para que se
mantenga la dualidad y ninguno supere al otro, pero en la actualidad es mas fácil descuidar, en este
sentido, el equilibrio mencionado, obteniendo como consecuencia la conceptualización de la
experiencia estableciendo ideas generales. Es lo que está pasando en la sociedad actual, donde
tendemos a establecer la lógica, las ciencias, las matemáticas... abandonando muy frecuentemente el
abandono del límite mental y su conocimiento a cerca de las realidad infla-lógicas.
Pasamos ahora, una vez explicada las características de la razón para Polo, a la forma de
conocer que tiene la razón. Pues esta conoce mediante tres operaciones que son: concepto, juicio y
raciocinio, aunque Polo les dará otro nombre a estas operaciones: concepto, afirmación y
fundamentalización. De las tres operaciones básicas de la razón es de menos importancia, para
dicho pensador, el raciocinio o la fundamentalización ya que es un conocimiento imperfecto del ser
por dos motivos, el primero porque no solo encontramos un solo principio fundante y segundo
porque se conoce al ser muy pegado a su esencia olvidando otros aspectos.
Además de estos tres actos, hay en la razón humana tres hábitos que nos permite el paso de un acto
a otro y, en este sentido aumentan la capacidad de conocer que tiene la razón, estos hábitos son: el
hábito conceptual, que permite la afirmación; el hábito judicativo, que permite la afirmación y; el
hábito demostrativo que es rechazado ya que la razón humana no puede explicar el ser del universo
porque este es superior a ella. La diferencia entre los actos de concepto y juicio es que el primero de ellos, el concepto son
las sustancias simples, elementales que no nos envían información porque no actúan en nosotros al
no tener cambios, por el contrario el juicio son las sustancias complejas, categoriales que al tener
cambios dentro de ellas actúan sobre nosotros enviándonos información. Tenemos que usar la razón
y desplegarla para conocer sus principios. Las sustancias categoriales están formadas por múltiples
sustancias elementales y por eso, en este sentido decimos que el juicio es la unión de conceptos
(siendo estos últimos la materia primera del universo, como consecuencia).
Los múltiples actos y hábitos de la razón nos hace ver un desarrollo unitario de la razón que
es la explicación de lo que hemos entendido en el abstracto, pero este tiene diferencias dentro de el
mismo que no manifiesta desde el primer momento, sino que se van explicando poco a poco con el
avance de la razón. Como consecuencia de ello, todos los actos y hábitos de la razón explican y a la
vez tienen dentro de ellos diferencias sin manifestar que se explicarán en las fases siguientes y, por
lo tanto todo explicito tiene algún implícito dentro.
Como hemos dicho anteriormente, el juicio son las sustancias categoriales, complejas y,
añadimos ahora otra distinción en el avance de la razón, que es el sujeto y el predicado y son los
que nos ofrecen una explicación del juicio, son por tanto los explícitos judicativos, y estos
explícitos judicativos están a su vez formados por las sustancias categoriales y por los accidentes
físicos que son por los cuales recibimos la información. Es aquí donde el hábito conceptual cobra
especial importancia porque explica la pluralidad conceptual y su unidad circular.
Conviene explicar ahora que si la sustancia categorial no es sensible tampoco puede ser
abstracta ni devuelta a la realidad, solo sería una condición racional para poder explicar el abstracto,
pero la sustancia no es simplemente un concepto, aunque tampoco es sensible, sino que es una
realidad explicita en el juicio. Añadimos también la inhesión de los accidentes a la sustancia o entre
ellos, habiendo tres accidentes: cualidad, cantidad y relación. Además los accidentes no forman la
indeterminación material de la sustancia, sino que esta está formada por la sustancias categoriales y
la naturaleza de los accidentes.
Para finalizar el trabajo, llegar a una conclusión que será la culminación y agotamiento de la
razón porque si el hábito judicativo, que es el que permitía el raciocinio, implica la unidad de las
naturalezas que es el orden y forman por tanto ordenadas un universo, por lo tanto son perfectas y
constituyen una esencia, por lo tanto vemos que el universo físico es la esencia extramental. Y en
este sentido el hábito judicativo es lo mas elevado a lo que puede aspirar el despliegue de la razón y
esta misma porque consigue el conocimiento de la esencia extramental, es decir, del universo.
Aunque también es su fin, porque como expusimos al explicar los actos de la razón el fundamento
no podía explicar el ser, ya que es inferior a el, pues remite a Dios.

Pluralismo Cultural


En primer lugar, para poder obtener un resultado estructurado, debemos empezar por tener una idea clara de lo que es cultura, luego se dará una breve visión a cerca del multiculturalismo, se relacionará el tema de la cultura con la moral y, este último punto será la cable para hacer una defensa del multiculturalismo, mediante el apoyo tanto de los derechos humanos como de la constitución española, pero rechazando la aceptación de otras morales ajenas a la de la propia cultura.

Por cultura obtenemos múltiples definiciones, puesto que dado a los usos tan diversos que se le atribuyen, obtenemos una infinita polisemia sobre el término cultura, así vemos que se habla de cultura gastronómica, cultura religiosa, entre otras variantes y, posiblemente por la presunta ambigüedad que a primera vista encontramos, podríamos estar apoyando visiones como que la palabra cultura está tan gastada que se ha llegado a perder su significado1. Algunos ejemplos sobre el significado atribuido al término cultura son: “Conjunto de manifestaciones en que se expresa la vida de un pueblo”, “Conjunto de conocimientos no especializados, adquiridos por una persona mediante el estudio, las lecturas, los viajes, etc (…) con grado de desarrollo científico e industrial, estado social, ideas, arte, etc.”2. Mas específicamente, podemos definir la cultura como: “Un cultivo de capacidades humanas y como el resultado del ejercicio de estas capacidades según ciertas normas”3. Vemos por tanto que como sostiene el Profesor Toscano, no se trata de que falten definiciones, sino de que hay demasiadas y su valor varia con el contexto4. Pero sin embargo, a pesar de tantas definiciones, que llevan a una desesperante ambigüedad, cuando queremos definir cultura y, que en extremos radicales se puede afirmar que el significado de cultura se ha perdido, vemos que todas tienen en común que son conocimientos transmitidos por aprendizaje social, que va variando con el transcurso del tiempo.
Una vez que tenemos una concepción clara sobre lo que es la cultura pasaremos al debate sobre el pluralismo cultural, aquello a lo que llamamos pluralismo cultural es un término bastante dado a la ambigüedad, debido a las múltiples interpretaciones realizadas, ya que la cultura y todo lo derivado a partir de ella es un debate bastante candente en nuestra sociedad. Podemos resumir el tema afirmando que por pluralismo cultural entendemos una co-existencia y mutua relación entre una diversidad cultura que se encuentra dentro de un estado de diferente cultura; por lo tanto, un país que contenga mas de una nación es considerado un país multicultural. Estas incorporaciones de las culturas pueden darse tanto voluntariamente, como es posible los viajes por placer donde el visitante termina instaurándose, o involuntariamente, por temas como pueden ser la inmigración.

A diferencia de lo que se pueda llegar a pensar, el pluralismo cultural, es un movimiento que lleva realizándose desde la antigüedad, y no es exclusivo de la edad contemporánea, pues es bien sabido los múltiples viajes y contactos entre sociedades como la griega y la egipcia por poner un ejemplo, en los viajes comerciales, pero a diferencia del intercambio cultural actual podríamos

afirmar que el realizado en antaño era un intercambio mas sincero, donde se aprendía de las otras culturas mediante el contacto con ellas, pero sin pretender instaurar nada en ellas, solo se sabía por simple placer de conocer, sin esperar introducirse en ellas.

El pluralismo cultural en la actualidad, es algo muy defendido tanto por académicos y políticos, en la vida pública o personalmente en el plano de la vida privada. Esta defensa se debe a varios motivos, en primer lugar como garantía de los derechos humanos; también puede darse como consecuencia del progreso que ha habido en los contactos culturales y la verdadera valoración hacia otras culturas, por el enriquecimiento de conocimientos a cerca de estas y de diversos aspectos que podemos desconocer; y en el ámbito político, por la gran aceptación que se puede llegar a tener y, los beneficios, los cuales se obtienen al apoyar dichas posturas.

Pero no todas las opiniones son positivas, sobre el pluralismo cultural, pues como afirma el profesor Toscano, apoyándose en G. Vico: “El pluralismo introduce una perspectiva inquietante para la concepción monista tradicional” pues “Para una concepción monista como la imperante antes del s. XVIII, la pluralidad de puntos de vista o de valores, que hoy nos parecen tan saludables, era contemplada como un estado de cosas negativo, un síntoma de imperfección y de incoherencia que denotaba la persistencia de la ignorancia, el error o la incapacidad de los hombres. Porque la verdad (no sólo en sentido cognoscitivo, sino también moral) era una, la misma para todo el mundo y en todas partes”1, aunque el profesor Toscano hace referencia a una concepción anterior al siglo XVIII, actualmente podemos encortar países que se encuentran en esa concepción monista, como puede ser el ejemplo tan en controversia del comunismo cubano de Fidel Castro. En relación con la evolución natural de cualquier cultura, ésta tiene un periodo de inicio, con su correspondiente auge, pero toda cultural finalmente termina por desaparecer y vuelve a renacer, en este aspecto la diversidad cultural ha traído como consecuencia que las concepciones antigua, monistas sobre la cultura haya llegado a su fin y, por otro lado a introducido una nueva cultura cada vez mas globalizada, que está aun en progreso.
La cuestión central una vez dada una definición sobre cultura y una breve visión sobre lo que entendemos por pluralismo cultural, es defender éste último ya que es posible que la pluralidad cultural, la cual nos trae conocimiento y enriquecimiento sobre aspectos que pueden resultar interesantes y bastante satisfactorios para las personas, traiga aspectos negativos como el rechazo radical a otras culturas ajenas a la propia de manera radical, porque como la cultura es conocimiento sobre los diversos estilos de vida dentro de una sociedad, ello trae también los valores de esa determinada cultura, y es entonces cuando se produce el conflicto porque abre el conflicto de que la diversidad cultural traiga consigo los criterios, valores y fines de una forma determinada de vida ajena a la propia y, que entre en conflicto por ser incompatibles entre ellas. Esta defensa sobre el multiculturalismo se hará desde una base de los derechos humanos, la protección por parte de las instituciones políticas y en concreto en nuestro caso, sobre la constitución española.

Sobre la cuestión de los derechos humanos hay una discusión académica sobre, si deben ser considerados como derechos obtenidos por el hombre, por naturaleza, es decir, son derechos a priori por el simple hecho de compartir la humanidad; o si por el contrario se tratan de derechos contingentes, que son en todo caso un “constructo” de los seres humanos para garantizar un estado de paz en equilibrio, esta posición es mantenida entre otros filósofos por J. Bentham en su obra Anarchical Fallacies (1791-1792), pero he de reconocerse que la postura de Bentham se debió al apoyo etimológico de la palabra derecho, algo que le indujo a un error. En este trabajo, por el contrario se sostendrá la defensa de los derechos humanos como derechos naturales, que aun sin base legal que los respalde, son derechos fundamentales del hombre desde sus inicios, compartiendo la visión del estado de naturaleza de Rousseau donde el hombre es incapaz de hacer daño a su igual y, es bueno por naturaleza. Por ello, porque los derechos humanos son derechos por naturaleza, deben garantizar la protección de todas las personas, siendo imperativos globales que deben incluir a las minorías, a veces tan olvidadas en una sociedad y época como la nuestra.

Pues, estos imperativos globales garantizan la igualdad y libertad de todas las personas, siendo estos derechos la base sobre los que descansará la defensa al multuiculturalismo, porque como bien se puede leer en los artículos de los derechos humanos, publicados en la carta de las naciones unidas, así en el articulo primero establece que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos (…), deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”, pero seguidamente los artículos segundo, decimotercero, decimoctavo y
vigésimo-séptimo, se redacta que el disfrute de los derechos humanos proclamados por las naciones unidas son del disfrute de todas las personas, sin distinción de raza, color, cultura o de cualquier otra índole; además y, en relación con nuestra defensa del pluralismo cultural, es decir, de la convivencia entre varias culturas dentro de un mismo estado, los derechos humanos amparan a toda persona a circular y residir libremente en el territorio del estado deseado, con plena libertad para manifestar su religión o sus creencias, ya sea de forma individual o colectiva, tanto en público como en privado, mediante la enseñanza, la práctica, el culto y la observación. Además toda persona tiene derecho a participar libremente en la vida cultural de la comunidad, siendo protegidos los intereses morales y materiales que les correspondan.

Se puede observar, por tanto que la libertad de poder residir en un estado ajeno al propio y la manifestación de la cultura en este, dando lugar a una convivencia de dos o mas culturas queda garantizada en un plano general, por los derechos humanos, pasaremos a ver el respaldo que ofrece las leyes jurídicas y la constitución española, en un plano mas individual y concreto. En España, el código civil plantea en el artículo veintisiete, del libro primero que: “Los extranjeros gozan en España de los mismos derechos civiles que los españoles”1 esto, supone cualquier persona natural, que no sostenga la nacionalidad española, puede ejercer las mismas actividades que una persona nacionalizado en España. Por ende, ello incluye, cualquier actividad cultural, donde se manifieste sus valores, creencias y principios, porque ya en el articulo primero del titulo preliminar, se puede justicia y la igualdad, de este modo como se manifiesta claramente en la constitución española “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos, (…) sin mas limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley”1. Esta última parte, no ha de pasar desapercibida, ya que en el presente trabajo se defiende y garantiza el derecho a un pluralismo cultural, debemos mantener que este derecho a manifestar culturas ajenas al país donde se reside puede efectuarse, hasta el momento donde por cualquier motivo la paz social del país se vea alterada, puesto que puede ponerse en peligro no solo un estado de bienestar y paz, sino también la propia integridad física de cualquier individuo. Así, mientras no se altere el orden público, y por cualquier motivo dicha persona o grupo de cultura ajena a la nacional, no pueda ejercer sus derechos, los poderes públicos tienen la obligación de promover todas aquellas condiciones para que la libertad e igual de todo individuo y/o grupo sea real en la práctica y efectiva, y no quede olvidada únicamente en la redacción de unos artículos y derechos, para ello, el estado debe remover todos aquellos obstáculos que impidan o dificulten su plenitud.


1Constitución Española del 27 de diciembre, 1978. Titulo primero “De los derechos y deberes fundamentales” Sección primera: “De los derechos fundamentales y de las libertades públicas” Articulo 16.   

1Ley del 15 de Julio de 1954 (B.O.E. Del 16 de Julio), de modificación de determinados artículos del título primero del cogido civil.


1Manuel Toscano Méndez, “ Pluralismo cultural y pertenencia comunitaria. (Sobre una aceptación de cultura)”,
pp: 353-354.


1J. Marías, “Quienes hacen la cultura”, en Pasiones pasadas. Barcelona: Anagrama, 1991. pp:146
2María Moliner, Diccionario de uso del español. Madrid: Gredos. 1970. p: 841.
3J. Ferrater Mora. Diccionario de filosofía. Barcelona: Arie, 1994. p:762.
4Manuel Toscano Méndez, “ Pluralismo cultural y pertenencia comunitaria. (Sobre una aceptación de cultura)”, Revista contrastes, Vol. II, Universidad de Málaga. (1997) p:339.