viernes, 31 de agosto de 2012
La razón según L. Polo
En la primera parte del trabajo nos centraremos en la concepción poliana de la razón y sus
características particulares, mientras que en la segunda parte nos centraremos en su forma de
proceder para conocer.
Empezamos diciendo que la razón es un método para ir aumentando progresivamente
nuestro conocimiento sobre la realidad, pues a partir del abstracto, que es lo que nosotros
conceptualizamos de la realidad, la razón busca los principios de este para poder devolverlo a la
realidad. Este modo de conocer llevado a cabo por la razón, donde se retrocede a los principios del
abstracto, es distinto a la otra forma de conocimiento del hombre, que es la negación donde se
avanza a partir del abstracto creando leyes. Por lo tanto, tenemos de formas de conocimiento a partir
del abstracto: la razón y la negación de las cuales será superior la razón y por ello nos dedicaremos
a ella todo el trabajo.
Leonardo Polo tiene una visión muy particular sobre la razón humana, pues afirma que en
esta se da una dualidad que tenemos que cuidar, esta dualidad se da entre el razonamiento y el
abandono del límite mental que es una aportación de este autor. El límite mental es entendido por
Polo como la finitud que tiene nuestro conocimiento para poder conocer la realidad, y ese límite de
conocimiento es lo que tenemos que abandonar, para ello tenemos que saber cual es el límite y a
partir de hay superarlo e ir a mas. Si no se cuida esa dualidad entre el razonamiento y el abandono
del límite mental, la razón estaría bajo el poder del razonamiento porque es superior. Por lo tanto
como vemos, el tema de la razón es el conocimiento racional de la realidad, pero cuando decimos
conocimiento racional de la realidad, no pensamos en el conocimiento de las matemáticas, de la
lógica, etc. (aunque es respetado, ya que nos ayuda a entender la realidad aportando conocimiento)
y, además el término realidad no está refiriéndose únicamente a la realidad sensible, pues la realidad
es física pero en algunos caso no es sensible, y es lo que conocemos con el abandono de dicho
límite mental.
Como hemos ido diciendo, el hombre encuentra los principio del abstracto razonando, pero
no por eso todos los razonamientos y, todas las deducciones del hombre son lógicos/as porque como
se ha dicho en el párrafo anterior hay aspectos de la realidad que son infralógicos, como puede ser
la luz ultra-violeta o los sonidos ultra-sónicos, por ejemplo.
Pero, esta pugna entre el logos y el abandono del límite mental y ademas, entre la realidad física y
lógica como consecuencia, necesita un ejercicio por parte del hombre y un trabajo para que se
mantenga la dualidad y ninguno supere al otro, pero en la actualidad es mas fácil descuidar, en este
sentido, el equilibrio mencionado, obteniendo como consecuencia la conceptualización de la
experiencia estableciendo ideas generales. Es lo que está pasando en la sociedad actual, donde
tendemos a establecer la lógica, las ciencias, las matemáticas... abandonando muy frecuentemente el
abandono del límite mental y su conocimiento a cerca de las realidad infla-lógicas.
Pasamos ahora, una vez explicada las características de la razón para Polo, a la forma de
conocer que tiene la razón. Pues esta conoce mediante tres operaciones que son: concepto, juicio y
raciocinio, aunque Polo les dará otro nombre a estas operaciones: concepto, afirmación y
fundamentalización. De las tres operaciones básicas de la razón es de menos importancia, para
dicho pensador, el raciocinio o la fundamentalización ya que es un conocimiento imperfecto del ser
por dos motivos, el primero porque no solo encontramos un solo principio fundante y segundo
porque se conoce al ser muy pegado a su esencia olvidando otros aspectos.
Además de estos tres actos, hay en la razón humana tres hábitos que nos permite el paso de un acto
a otro y, en este sentido aumentan la capacidad de conocer que tiene la razón, estos hábitos son: el
hábito conceptual, que permite la afirmación; el hábito judicativo, que permite la afirmación y; el
hábito demostrativo que es rechazado ya que la razón humana no puede explicar el ser del universo
porque este es superior a ella. La diferencia entre los actos de concepto y juicio es que el primero de ellos, el concepto son
las sustancias simples, elementales que no nos envían información porque no actúan en nosotros al
no tener cambios, por el contrario el juicio son las sustancias complejas, categoriales que al tener
cambios dentro de ellas actúan sobre nosotros enviándonos información. Tenemos que usar la razón
y desplegarla para conocer sus principios. Las sustancias categoriales están formadas por múltiples
sustancias elementales y por eso, en este sentido decimos que el juicio es la unión de conceptos
(siendo estos últimos la materia primera del universo, como consecuencia).
Los múltiples actos y hábitos de la razón nos hace ver un desarrollo unitario de la razón que
es la explicación de lo que hemos entendido en el abstracto, pero este tiene diferencias dentro de el
mismo que no manifiesta desde el primer momento, sino que se van explicando poco a poco con el
avance de la razón. Como consecuencia de ello, todos los actos y hábitos de la razón explican y a la
vez tienen dentro de ellos diferencias sin manifestar que se explicarán en las fases siguientes y, por
lo tanto todo explicito tiene algún implícito dentro.
Como hemos dicho anteriormente, el juicio son las sustancias categoriales, complejas y,
añadimos ahora otra distinción en el avance de la razón, que es el sujeto y el predicado y son los
que nos ofrecen una explicación del juicio, son por tanto los explícitos judicativos, y estos
explícitos judicativos están a su vez formados por las sustancias categoriales y por los accidentes
físicos que son por los cuales recibimos la información. Es aquí donde el hábito conceptual cobra
especial importancia porque explica la pluralidad conceptual y su unidad circular.
Conviene explicar ahora que si la sustancia categorial no es sensible tampoco puede ser
abstracta ni devuelta a la realidad, solo sería una condición racional para poder explicar el abstracto,
pero la sustancia no es simplemente un concepto, aunque tampoco es sensible, sino que es una
realidad explicita en el juicio. Añadimos también la inhesión de los accidentes a la sustancia o entre
ellos, habiendo tres accidentes: cualidad, cantidad y relación. Además los accidentes no forman la
indeterminación material de la sustancia, sino que esta está formada por la sustancias categoriales y
la naturaleza de los accidentes.
Para finalizar el trabajo, llegar a una conclusión que será la culminación y agotamiento de la
razón porque si el hábito judicativo, que es el que permitía el raciocinio, implica la unidad de las
naturalezas que es el orden y forman por tanto ordenadas un universo, por lo tanto son perfectas y
constituyen una esencia, por lo tanto vemos que el universo físico es la esencia extramental. Y en
este sentido el hábito judicativo es lo mas elevado a lo que puede aspirar el despliegue de la razón y
esta misma porque consigue el conocimiento de la esencia extramental, es decir, del universo.
Aunque también es su fin, porque como expusimos al explicar los actos de la razón el fundamento
no podía explicar el ser, ya que es inferior a el, pues remite a Dios.
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